Orígenes, trazado colonial y transformación urbana desde la fundación (1558) hasta finales del siglo XIX
El presente trabajo de investigación reconstruye el proceso de
conformación urbana de la ciudad de Santiago de los Caballeros de Mérida, en
los Andes venezolanos, desde su fundación en 1558 hasta finales del siglo XIX.
Se analiza el marco normativo hispánico que rigió la fundación de ciudades en
Indias, el trazado en damero de la Plaza Mayor y su entorno inmediato, la
construcción de los principales edificios institucionales y religiosos, la
evolución de los barrios coloniales, y los procesos de reconstrucción y
modernización urbana que siguieron al terremoto de 1812 y a la instauración de
la República. El estudio se apoya en fuentes historiográficas venezolanas,
investigaciones de la Universidad de Los Andes (ULA), crónicas coloniales,
publicaciones periodísticas regionales y registros oficiales, con el propósito
de ofrecer una visión integrada del urbanismo merideño en sus orígenes.
Palabras clave: Mérida, urbanismo colonial, Juan Rodríguez Suárez, Plaza
Mayor, trazado en damero, Leyes de Indias, terremoto de 1812, Universidad de
Los Andes.
La ciudad de Mérida, capital del estado homónimo en la región andina de
Venezuela, constituye uno de los ejemplos más representativos del urbanismo
colonial hispanoamericano adaptado a un entorno geográfico singular: una meseta
suspendida entre los ríos Chama y Albarregas, al pie de la Sierra Nevada. Su
fundación en el siglo XVI, sus sucesivos traslados, y la paciente construcción
de su trama urbana a lo largo de los siglos coloniales y del primer siglo
republicano, ofrecen un caso de estudio privilegiado sobre cómo los principios
del urbanismo español —codificados posteriormente en las Ordenanzas de Felipe
II de 1573— se combinaron con las condiciones topográficas, sociales y
políticas de una provincia periférica y montañosa.
El objetivo de este informe es reconstruir, con apoyo en fuentes
primarias y secundarias, el proceso de fundación y consolidación del trazado
urbano de Mérida desde 1558 hasta el ocaso del siglo XIX, momento en el cual la
ciudad, aunque todavía de fisonomía colonial, había comenzado a experimentar
las primeras transformaciones asociadas a la modernización republicana: nuevas
ordenanzas de policía urbana, la sustitución de símbolos coloniales por
emblemas republicanos en su plaza mayor, y la consolidación de instituciones
como la Universidad de Los Andes.
La investigación se estructura en torno a cinco ejes: (1) el proceso
fundacional y sus tres momentos —la fundación de 1558, el traslado de 1559 y la
unificación nominal en 'Santiago de los Caballeros de Mérida'—; (2) el marco
jurídico-urbanístico hispánico aplicado al trazado de la ciudad; (3) la
conformación de la Plaza Mayor y su entorno institucional inmediato; (4) la
formación de los barrios y parroquias coloniales periféricos; y (5) las
transformaciones del siglo XIX, marcadas por el terremoto de 1812, la
instauración republicana y el nacimiento de la Universidad de Los Andes.
A diferencia de otras ciudades hispanoamericanas fundadas en un único
acto, Mérida fue objeto de un proceso fundacional complejo, que la
historiografía regional resume en tres episodios estrechamente relacionados
entre sí.
2.1 La fundación de
Juan Rodríguez Suárez (9 de octubre de 1558)
El capitán extremeño Juan Rodríguez Suárez, procedente de una expedición
autorizada por el cabildo de Pamplona (Nueva Granada) para explorar la
provincia de las Sierras Nevadas, fundó la ciudad el 9 de octubre de 1558 en un
paraje cercano al actual San Juan de Lagunillas, sitio que los conquistadores
denominaron “El Realejo” o “La Guazábara”.
“El capitán Juan Rodríguez Suarez funda la
ciudad de Mérida cerca del sitio donde actualmente está la ciudad de San Juan
de Lagunillas, que entonces los conquistadores llamaron El Realejo o La
Guazábara.”
— Fortunato
González Cruz, Diario de Los Andes
Rodríguez Suárez actuó, sin embargo, sin la autorización real preceptiva,
lo que originó un juicio en su contra y determinó que su fundación careciera de
reconocimiento oficial pleno. No obstante, este acto fundacional estableció el
nombre de la ciudad —en homenaje a la Mérida extremeña, patria del fundador— y
dio inicio a la ocupación española del territorio.
2.2 El traslado de
Juan Rodríguez Suárez a La Punta (1 de noviembre de 1558)
Veintidós días después de la fundación original, el propio Rodríguez
Suárez trasladó el asentamiento a la meseta de Tatuy, en el sitio conocido como
La Punta, donde trazó la ciudad, definió la ubicación de la plaza mayor,
dispuso el emplazamiento de la iglesia y de la casa consistorial, y repartió
tierras y encomiendas entre sus hombres.
2.3 El traslado y
refundación de Juan de Maldonado (1559)
Ante la falta de autorización real de la empresa de Rodríguez Suárez, la
Real Audiencia de Santa Fe de Bogotá comisionó a Juan de Maldonado para
trasladar y fundar oficialmente la ciudad en el emplazamiento que ocupa hasta
la actualidad: la meseta situada entre los ríos Chama y Albarregas. El
comendador y teniente de justicia Martín López, actuando en nombre de
Maldonado, ejecutó el traslado el 5 de mayo de 1559 y bautizó la nueva
población como “San Juan de las Nieves”, por coincidir con el día de San Juan
Evangelista.
Es en este momento cuando se define el trazado urbano definitivo,
conforme a las disposiciones reales sobre fundación de poblaciones:
“Respetó el plano urbano, obligatorio según las
normas establecidas en las Capitulaciones y en las disposiciones reales, con
cuadras de 80 x 80 varas, unos 83 metros, rectas, formando una cuadrícula, con
plaza mayor con picota en el centro, la iglesia con el ábside hacia el oriente,
casa consistorial, escuela, cárcel, cementerio y las viviendas del centro hacia
la periferia, de la barranca del río Albarregas a la del río Chama.”
— Fortunato
González Cruz, Diario de Los Andes
Meses más tarde, el 17 de octubre de 1559, Maldonado renombró la ciudad
como “Santiago de los Caballeros”, en alusión a otra fundación suya en tierra
trujillana. Con el tiempo, los dos nombres —el original de Mérida, dado por
Rodríguez Suárez, y el de Santiago de los Caballeros, impuesto por Maldonado—
se fusionaron en la denominación definitiva que la ciudad conserva: Santiago de
los Caballeros de Mérida.
2.4 Síntesis
cronológica de la fundación
|
Fecha /
Período |
Acontecimiento
urbano |
|
9 oct. 1558 |
Fundación original por Juan
Rodríguez Suárez cerca de San Juan de Lagunillas ("El Realejo" o
"La Guazábara"). |
|
1 nov. 1558 |
Primer traslado, a La Punta,
meseta de Tatuy; se traza la plaza mayor y se reparten tierras y encomiendas. |
|
5 may. 1559 |
Traslado definitivo por
orden de Juan de Maldonado a la meseta entre los ríos Chama y Albarregas; se
bautiza como "San Juan de las Nieves" y se fija el trazado en
cuadrícula. |
|
17 oct.
1559 |
Juan de Maldonado renombra
la ciudad "Santiago de los Caballeros"; con el tiempo el nombre se
funde con el original en "Santiago de los Caballeros de Mérida". |
El trazado de Mérida no fue un hecho aislado ni espontáneo, sino la
aplicación de un cuerpo normativo que la Corona española fue perfeccionando a
lo largo del siglo XVI para la fundación de ciudades en el Nuevo Mundo, cuya
expresión más acabada son las llamadas Ordenanzas de Felipe II.
3.1 Las Ordenanzas
de descubrimiento, nueva población y pacificación de las Indias (1573)
Promulgadas por Felipe II el 13 de julio de 1573 en el Bosque de Segovia,
estas ordenanzas recopilaron y sistematizaron las disposiciones anteriores
sobre fundación de poblaciones, apoyándose en principios urbanísticos de
raigambre vitruviana. El documento, compuesto por 148 capítulos, dedicaba una
sección específica —los capítulos 32 a 137— a la fundación de nuevas
poblaciones, estableciendo criterios sobre la elección del emplazamiento, la
disposición de la plaza mayor, la orientación de las calles y la asignación de
solares.
Aunque la fundación de Mérida (1558-1559) es anterior a la publicación
formal de estas ordenanzas, responde al mismo cuerpo de principios urbanísticos
que ya circulaba en cédulas reales e instrucciones previas dirigidas a
conquistadores y adelantados, y que las ordenanzas de 1573 vendrían a
consolidar y sistematizar.
Elementos
regulados por las ordenanzas y presentes en el trazado de Mérida:
•
Trazado ortogonal (en damero o cuadrícula) de la malla
vial, con calles rectas que se cruzan en ángulo recto.
•
Una manzana central vacía destinada a la plaza mayor,
en torno a la cual se disponían los edificios de mayor jerarquía.
•
La construcción de la iglesia principal,
preferentemente orientada con el ábside hacia el oriente, en un costado
destacado de la plaza.
•
La ubicación de la casa consistorial o cabildo,
generalmente enfrentada o próxima a la iglesia.
•
Cuadras o manzanas de dimensiones reguladas —en el caso
merideño, de 80 x 80 varas, es decir, unos 83 metros de lado—, que organizaban
el reparto de solares entre los pobladores.
•
La instalación de un símbolo de justicia y autoridad
real —la picota o rollo— en el centro mismo de la plaza mayor.
3.2 La plaza mayor
como matriz del orden urbano
Conforme a este modelo, la plaza mayor no era solo un espacio vacío, sino
la matriz generadora de toda la traza: a partir de ella se trazaban los dos
ejes principales —uno de sentido norte-sur y otro de sentido este-oeste,
evocando, en la tradición académica, la disposición del cardo y el decumano de
la ciudad romana— y, en torno a sus cuatro costados, se repartían los solares
destinados a las instituciones de mayor rango: el templo, el cabildo, las casas
del gobernador o de los principales vecinos fundadores.
Esta lógica se verifica plenamente en Mérida: la investigadora Eligia
Calderón Trejo, de la Universidad de Los Andes, ha documentado cómo, incluso
siglo y medio después de la fundación, las ordenanzas municipales seguían
prescribiendo el mismo ideal de regularidad geométrica:
“En la compilación de resoluciones vigentes en
Mérida para 1853, la Ordenanza segunda de policía sobre arquitectura civil
define para las nuevas poblaciones una delineación de calles rectas,
proporcionadas y empedradas, sin que edificio, pedestal, ventana o escalera
rompa la rectitud del trazado ni obstaculice el tránsito. Igualmente, las
acequias se prefiguran rectas y de regular cauce aunque atraviesen calles,
casas o solares.”
— Eligia
Calderón Trejo, "Orden y ciudad: Mérida 1853-1925", Argos,
Universidad de Los Andes, 2008
Este testimonio resulta especialmente valioso porque demuestra la
continuidad del ideal urbanístico colonial —calles rectas, cuadrícula regular,
control del ornato público— muy avanzado ya el siglo XIX, cuando la ciudad
había dejado de ser colonia española para integrar la naciente república
venezolana.
La Plaza Mayor —hoy Plaza Bolívar— constituyó desde 1559 el núcleo
articulador de la vida urbana merideña. Ubicada entre las actuales avenidas 3 y
4 y las calles 22 y 23 del casco histórico, funcionó durante toda la Colonia
como plaza libre o “seca”, es decir, sin ajardinamiento, empleada
indistintamente para el mercadeo de alimentos, las ceremonias religiosas, los
actos políticos y hasta las corridas de toros.
4.1 Disposición de
los edificios perimetrales
En torno a la plaza se fueron erigiendo, desde las últimas décadas del
siglo XVI, los edificios que concentraban el poder político y religioso de la
provincia:
•
Esquina oriente: la iglesia parroquial de San José
(construida entre 1591 y 1603), que sería elevada a catedral en 1785.
•
Esquina sur: el templo de San Felipe y la Casa
Consistorial (edificada hacia 1600), que con el tiempo se convertiría en
Palacio Municipal, cárcel pública y cuartel.
•
Esquina norte: el convento de San Juan Bautista de
Santa Clara (1651), primera institución de mujeres en la región andina.
Esta disposición reproduce con fidelidad el modelo prescrito por las
ordenanzas indianas: la centralidad del templo mayor, la proximidad del cabildo
y la reserva del resto del perímetro para las instituciones de mayor jerarquía
social.
Mercado en
la plaza Bolívar a mediados de 1869. Dibujo de Antón Goering.
Digitalización:
Samuel Hurtado Camargo.
4.2 La vida pública
en la Plaza Mayor colonial
Los documentos del cabildo merideño permiten reconstruir los usos
cotidianos y festivos del espacio. Durante los días feriados, un pregonero
anunciaba a “son de caja de guerra” las disposiciones del ayuntamiento; se
prohibían los bailes nocturnos por considerarlos ofensivos a la moral pública,
y se comisionaba la organización de comedias y corridas de toros con motivo de
festividades como la de la Purísima Concepción, patrona de la ciudad.
Mercado en la plaza Bolívar en 1873. Colección Biblioteca Nacional de Venezuela.
4.3 De la picota a
los símbolos republicanos
El elemento más característico de la plaza colonial era la picota o rollo
—también llamado “Palo de Justicia”—, instalada en su centro geométrico como
símbolo de la potestad política y judicial de la Corona. Con la llegada del
ideario republicano y, particularmente, durante el gobierno de Antonio Guzmán
Blanco a partir de 1870, este símbolo colonial fue sustituido en toda Venezuela
—y Mérida no fue la excepción— por estatuas ecuestres, bustos o efigies de
próceres, siguiendo el modelo de jardín francés que se impuso en la
remodelación de las plazas venezolanas del último tercio del siglo XIX. La
actual Plaza Bolívar de Mérida, con su monumento a Simón Bolívar traído de
Italia, fue inaugurada el 12 de enero de 1896, cerrando simbólicamente el ciclo
iniciado por la vieja picota colonial.
5. Los edificios institucionales: catedral, cabildo y palacio
episcopal
5.1 De la iglesia
precaria a la catedral
La primera iglesia de Mérida, de construcción modesta —descrita por las
fuentes como un templo de bahareque—, ocupó desde el principio la manzana
sureste de la plaza mayor, conforme a los planos de la ciudad datados en 1776.
Ante su precariedad estructural, señalada incluso ante el rey Felipe II por el
obispo de Caracas, el Cabildo de Mérida decidió en 1583 emprender la
construcción de una Iglesia Mayor, financiada con aportes de vecinos, indígenas
y recursos de la Real Hacienda del Nuevo Reino de Granada.
La obra fue adjudicada en 1595 a los alarifes Juan de Leyba y Juan de
Milla —cuyo apellido quedaría inmortalizado en el actual sector de Milla, en
las alturas de la ciudad, de donde se extrajo la cal empleada en la
construcción—, mientras que la carpintería quedó a cargo del maestro Pedro de
la Peña. El templo, de tres naves separadas por pilares octogonales de madera y
un presbiterio jerarquizado por un arco toral, tomó como modelo la Catedral de
Santa Fe de Bogotá.
En 1785, bajo el episcopado de fray Juan Ramos de Lora, primer obispo de
Mérida, la iglesia parroquial fue elevada a la categoría de catedral, pese a
que su fábrica seguía siendo modesta. El terremoto de 1812 destruiría gran
parte de esta construcción, dejando interrumpido un ambicioso proyecto de
reconstrucción monumental que había impulsado el obispo Santiago Hernández
Milanés, fallecido precisamente durante el sismo.
Preparativos
para la Fiesta de Corpus Christi a mediados de 1869.
Dibujo de
Antón Goering. Digitalización Samuel Hurtado Camargo
5.2 El Cabildo y la
Casa Consistorial
Frente a la iglesia, en el costado sur de la plaza, se erigió desde hacia
1600 la Casa Consistorial, sede del cabildo, que con el paso de los siglos
experimentaría múltiples ampliaciones y cambios de función, hasta convertirse
en Palacio Municipal, cárcel pública y cuartel, reflejando la superposición de
funciones administrativas típica de los edificios de gobierno colonial.
5.3 El Palacio
Episcopal
Con la erección de Mérida en sede episcopal en 1785, se hizo necesaria la
construcción de un palacio arzobispal, que se fue conformando en etapas
sucesivas desde el siglo XVI y cuya fisonomía neoclásica definitiva —obra
tardía, de comienzos del siglo XX— completó el conjunto monumental de la Plaza
Mayor.
Más allá del núcleo de la plaza mayor, la ciudad colonial se organizó en
torno a un conjunto de barrios periféricos, generalmente asociados a una ermita
o parroquia, que servían para segregar espacialmente a la población según
criterios de casta, oficio y origen étnico —una práctica habitual en el
urbanismo colonial hispanoamericano—.
6.1 División
parroquial por castas
Durante la Colonia, las parroquias de Mérida se organizaron conforme a un
criterio de estratificación social y racial:
•
Parroquia del Sagrario-Catedral: destinada a la
población española o considerada blanca, en torno a la plaza mayor.
•
Parroquia del Santo Nombre de Jesús: para la población
negra y parda.
•
Parroquia de Santiago: para los indios de barrio y los
criados de españoles.
•
Parroquia de Guadalupe o San Cristóbal: para los
indígenas asentados en las afueras de la ciudad.
Los barrios de San Cristóbal, La Mejorada, San Juan, San Sebastián, la
ermita de Santa Isabel, Santiago y Santa Ana conformaron, desde el siglo XVIII
y hasta finales del XIX, el perímetro efectivo de la ciudad, más allá del cual
el territorio era considerado extramuros.
6.2 El paseo y el
ornato urbano en el siglo XVIII
La segunda mitad del siglo XVIII trajo a Mérida las primeras
intervenciones urbanísticas de carácter ilustrado, orientadas al ornato y la
comodidad pública más que a la mera funcionalidad defensiva o religiosa de los
primeros dos siglos coloniales. El gobernador Roberto Merino Cevallos trazó un
paseo de circunvalación en torno a las fortificaciones de la ciudad, mientras
que años después, bajo la administración de Lucas de Gálvez, se construyó una
alameda —conocida popularmente como “el Paseo de las Bonitas”— y se acometieron
las primeras obras sistemáticas de pavimentación de calles y de alumbrado
público, iniciativas que anticipan las políticas de “comodidad y ornato de las
vías públicas” que codificarían las ordenanzas de policía del siglo XIX.
7. El siglo XIX: entre la destrucción y la modernización republicana
7.1 El terremoto de
1812: cesura urbana
El Jueves Santo 26 de marzo de 1812, un violento terremoto —el mismo que
asoló Caracas, La Guaira, Barquisimeto y San Felipe en los primeros meses de la
naciente Primera República— devastó buena parte de la ciudad de Mérida.
Investigaciones geológicas recientes, entre ellas las de Rogelio Altez y las de
Laffaille y Ferrer —estas últimas publicadas por la Universidad de Los Andes—,
sostienen que se trató en realidad de un sismo local e independiente del que
asoló la capital, ocurrido aproximadamente una hora después, hacia las cinco de
la tarde, cuando el obispo Santiago Hernández Milanés se retiraba caminando
desde la catedral hacia su palacio.
El sismo cobró la vida del propio obispo y destruyó gran parte del tejido
edificado de la ciudad, incluyendo la sede de la naciente Universidad de San
Buenaventura y su biblioteca, heredera en parte de los fondos del antiguo
colegio jesuita. Las estimaciones sobre el número de víctimas varían
considerablemente entre las fuentes de la época —que llegaron a hablar de hasta
5.000 muertos— y los estudios modernos, que reducen la cifra a un rango más
verosímil.
Para la reconstrucción urbana posterior, el terremoto representa una
cesura fundamental: buena parte de la fábrica colonial visible en la Mérida
actual —incluida la actual catedral— corresponde a reconstrucciones posteriores
a 1812, realizadas en distintas oleadas a lo largo del siglo XIX.
José Humberto
Quintero Parra
Ilmo. Dr. Don Santiago Hernández Milanés.
Año 1950
Óleo sobre lienzo. 117x87 cm. –
Col. MAMSG. Pieza Nº 0791 Salón del Trono.
Palacio Arzobispal de Mérida – Venezuela.
7.2 La instauración republicana y el cambio de símbolos urbanos
Con la instauración de la República y, sobre todo, a partir de mediados
del siglo XIX, la ciudad experimentó una transformación paulatina de sus
símbolos urbanos: la vieja picota colonial de la plaza mayor cedió su lugar a
monumentos cívicos; los nombres de las plazas y calles se fueron actualizando
conforme al nuevo santoral republicano de próceres y fechas patrias, y las
ordenanzas de policía urbana, estudiadas en profundidad por Eligia Calderón
Trejo, sistematizaron un ideal de ciudad ordenada, higiénica y de calles rectas
que, en el fondo, prolongaba —con nuevo lenguaje jurídico— el mismo ideal de
regularidad geométrica de las ordenanzas indianas del siglo XVI.
Calderón Trejo sitúa estas regulaciones dentro de una tradición europea
de “ciencia de policía” que se remonta al pensamiento ilustrado de finales del
setecientos, con antecedentes en tratadistas como Benito Bails, cuyo
pensamiento sobre la localización de la ciudad y la disposición de calles y
plazas para la convivencia ciudadana llegó a influir en la codificación
decimonónica venezolana.
7.3 La Universidad
de Los Andes: de seminario colonial a institución republicana
Uno de los hitos institucionales más determinantes para la fisonomía
urbana e identitaria de Mérida en el tránsito del siglo XVIII al XIX fue la
fundación, el 29 de marzo de 1785, del Real Colegio Seminario de San
Buenaventura, por iniciativa de fray Juan Ramos de Lora, primer obispo de
Mérida. La casa de estudios se instaló en un solar “muy principal”, haciendo
esquina precisamente con la plaza mayor, en el sitio que hoy ocupa el Rectorado
de la Universidad de Los Andes.
El 21 de septiembre de 1810, apenas días después de que la provincia de
Mérida se adhiriera a la Junta de Caracas, la Junta Superior Gubernativa local
decretó la conversión del Seminario en la Real Universidad de San Buenaventura
de Mérida de los Caballeros, considerada la primera universidad fundada en
Latinoamérica por latinoamericanos tras el inicio del proceso emancipador. El
terremoto de 1812 destruyó su sede original y su valiosa biblioteca —heredera
en parte de los fondos del antiguo colegio jesuita de San Francisco Javier,
activo en Mérida entre 1629 y 1767—, obligando a su traslado temporal a
Maracaibo.
Tras un azaroso siglo XIX marcado por la secularización del Estado
venezolano —que en 1872 llevó a Guzmán Blanco a decretar la extinción de los
seminarios— y por sucesivas crisis presupuestarias, la institución adoptó en
1883 su denominación definitiva de Universidad de Los Andes, consolidando el
perfil que, ya bien entrado el siglo XX, haría del centro histórico merideño un
espacio urbano profundamente marcado por la vida universitaria, hasta el punto
de que el escritor Mariano Picón Salas definiría célebremente a Mérida como
“una universidad con una ciudad por dentro”.
7.4 Síntesis
cronológica del siglo XIX
|
Fecha /
Período |
Acontecimiento
urbano |
|
1785 |
Fundación del Real Colegio
Seminario de San Buenaventura, junto a la Plaza Mayor; Mérida es elevada a
sede episcopal. |
|
21 sep.
1810 |
La Junta Superior
Gubernativa convierte el Seminario en Real Universidad de San Buenaventura de
Mérida de los Caballeros. |
|
26 mar.
1812 |
Terremoto de Jueves Santo:
destrucción de buena parte del tejido urbano colonial, la catedral inconclusa
y la sede universitaria; muere el obispo Hernández Milanés. |
|
1813 |
Traslado temporal de la
Universidad-Seminario a Maracaibo tras los daños del sismo. |
|
1842 |
El obispo Juan Hilario
Bosset retoma la reconstrucción de la catedral con un proyecto más modesto
que el original. |
|
1853 |
Compilación de ordenanzas de
policía urbana que regulan la rectitud de calles, acequias y fachadas del
casco histórico. |
|
29 dic.
1867 |
Consagración de un templo
catedralicio funcional, fruto de la reconstrucción posterior al terremoto. |
|
1870-1896 |
Bajo el guzmancismo se
sustituyen los símbolos coloniales de la Plaza Mayor por monumentos
republicanos, según el modelo de "plaza-jardín" francés. |
|
1872 |
Guzmán Blanco decreta la
extinción de los seminarios; la institución universitaria enfrenta una grave
crisis institucional y patrimonial. |
|
12 ene.
1896 |
Inauguración de la actual
Plaza Bolívar, con la estatua ecuestre del Libertador traída de Italia, en el
sitio de la antigua Plaza Mayor colonial. |
|
1883 |
La institución universitaria
adopta el nombre definitivo de Universidad de Los Andes. |
A modo de síntesis, se presenta a continuación una relación de los
espacios y edificaciones más representativos de la traza urbana colonial y
decimonónica de Mérida, muchos de los cuales conservan hasta hoy su función
original o su valor patrimonial.
8.1 Plaza Bolívar
(antigua Plaza Mayor)
Núcleo fundacional de la ciudad desde 1559, localizado entre las avenidas
3 y 4 y las calles 22 y 23 del actual casco histórico. Funcionó como plaza
libre o “seca” hasta bien entrado el siglo XIX, cuando fue ajardinada según el
modelo de plaza-parque republicano, proceso que culminó con la inauguración del
monumento a Bolívar en 1896.
8.2 Catedral
Metropolitana (antigua Iglesia Mayor / Catedral de San José)
Erigida sobre el solar de la primitiva iglesia parroquial, iniciada en
1595, elevada a catedral en 1785 y reconstruida en varias etapas tras el
terremoto de 1812, con una consagración funcional en 1867. Su fisonomía
monumental actual, obra del arquitecto Manuel Mujica Millán, es ya del siglo
XX, pero su emplazamiento y función han permanecido inalterados desde el siglo
XVI.
8.3 Palacio
Arzobispal
Situado junto a la catedral, en el costado oriental de la Plaza Mayor,
conformado en etapas sucesivas desde la erección del obispado en 1785.
8.4 Antiguo Cabildo
/ Palacio de Gobierno
En el costado sur de la plaza, sede sucesiva de la Casa Consistorial
colonial, el Palacio Municipal, la cárcel pública y el cuartel, reflejo de la
superposición histórica de funciones de gobierno en un mismo predio urbano.
8.5 Rectorado de la
Universidad de Los Andes
Emplazado en el solar donde se instaló en 1785 el Real Colegio Seminario
de San Buenaventura, “haciendo esquina con la plaza mayor”; testimonio urbano
de la vocación universitaria de la ciudad, consolidada a lo largo del siglo
XIX.
8.6 Los barrios y
parroquias periféricas
San Cristóbal, La Mejorada, San Juan, San Sebastián, Santiago y Santa Ana
conservan, en su trama y en la persistencia de antiguas ermitas convertidas en
templos parroquiales, la memoria de la segregación socio-espacial
característica de la ciudad colonial.
El estudio del urbanismo merideño en sus orígenes revela un proceso de
conformación urbana profundamente marcado por la tensión entre el ideal
normativo hispánico —el trazado en damero, la centralidad de la plaza mayor, la
jerarquización de los edificios institucionales— y las condiciones concretas de
una provincia periférica, montañosa y sísmicamente activa, cuya historia urbana
estuvo puntuada por sucesivos traslados fundacionales y por episodios
destructivos, entre los cuales el terremoto de 1812 constituye la cesura más
determinante.
La persistencia del trazado en cuadrícula desde el siglo XVI hasta las
ordenanzas de policía urbana de 1853 —documentadas por la investigación de la
Universidad de Los Andes— demuestra la notable continuidad del ideal
urbanístico colonial incluso tras la independencia, si bien revestido de un
nuevo lenguaje jurídico y de nuevos símbolos cívicos que sustituyeron
progresivamente a los emblemas de la autoridad colonial, como la picota de la
Plaza Mayor, reemplazada a finales del siglo XIX por el monumento a Simón
Bolívar.
Finalmente, la fundación de la Universidad de Los Andes en el corazón
mismo del casco histórico —contigua a la Plaza Mayor desde 1785— explica el
carácter distintivo que, ya en el siglo XX, llevaría a definir a Mérida como
una ciudad indisociable de su vocación universitaria, un rasgo cuyas raíces
urbanas se remontan directamente al proceso fundacional y de consolidación
institucional analizado en este trabajo.
Investigaciones y
publicaciones académicas (Universidad de Los Andes y otras)
Calderón Trejo, Eligia (2008).
"Orden y ciudad: Mérida 1853-1925". Argos, vol. 25, n.º 49, pp.
26-44. Universidad de Los Andes / SciELO Venezuela. ISSN 0254-1637.
Laffaille, J. y Ferrer, C. "El
terremoto de Mérida de 1812: escudriñando entre las páginas...".
Universidad de Los Andes / Redalyc.
Altez, Rogelio (2005). "Los sismos
del 26 de marzo de 1812 en Venezuela: nuevos aportes y evidencias sobre estos
eventos". SciELO Venezuela.
Altez, Rogelio (2012). "Entre la
guerra y los temblores: Impactos y efectos del terremoto del 26 de marzo de
1812 en Barquisimeto". Boletín del Archivo Arquidiocesano de Mérida, Tomo
XIII, n.º 37, pp. 61-88.
Universidad de Los Andes.
"Reseña Histórica". Portal institucional ULA, www.ula.ve.
Ruiz, Ricardo (2008). "El
Palacio Arzobispal de la ciudad de Mérida. Creación y cultura neoclásica".
Universidad Nacional Autónoma de México.
Crónicas,
historiografía regional y prensa
González Cruz, Fortunato.
"Brevísima relación de la fundación de la ciudad de Mérida,
Venezuela". Diario de Los Andes.
Comunicaciones ArquiMérida. "De
templo precario a símbolo urbano: la historia de la Catedral de Mérida" (6
de marzo de 2026).
IAM Venezuela. "Plaza Bolívar de
la ciudad de Mérida" y "Monumento a Juan Rodríguez Suárez, el
fundador de Mérida". Instituto de Arquitectura y Memoria de Venezuela.
CráneoCultural. "Plazas del
Estado Mérida (Bolívar, Heroínas y Plaza Antonio José de Sucre)".
Prodavinci. "Universidad de Los
Andes, 234 años" (2019).
Diario Frontera. "La Universidad
de Los Andes y su fecha de fundación", por Alí López Bohórquez.
Enciclopedias y
compilaciones generales
"Mérida (Venezuela)" e
"Historia de Mérida (Venezuela)". Wikipedia, la enciclopedia libre.
"Plaza Bolívar de Mérida" y
"Arquitectura de Mérida". Wikipedia, la enciclopedia libre.
"Terremoto de Venezuela de
1812". Wikipedia, la enciclopedia libre / Hispanopedia.
"Universidad de Los Andes
(Venezuela)". Wikipedia, la enciclopedia libre / Hispanopedia.
Marco
jurídico-urbanístico hispánico
"Ordenanzas de Felipe II"
(1573). Wikipedia, la enciclopedia libre.
Centro de Historia y Documentación de
Trujillo. "La ciudad en el Nuevo Mundo según las Ordenanzas de 1573".
Doncel, J. A. "Plano urbano
ortogonal o en cuadrícula: Tipología de planos de ciudades III".
Nota metodológica: este informe se elaboró mediante consulta de fuentes digitales disponibles en línea —incluyendo publicaciones académicas y de la Universidad de Los Andes, prensa regional venezolana, enciclopedias especializadas y portales de historiografía urbana—, contrastando la información entre varias fuentes independientes cuando fue posible. Se recomienda, para una profundización académica formal, la consulta directa de los archivos del Archivo Arquidiocesano de Mérida y del Consejo de Publicaciones de la Universidad de Los Andes.
NOTA ADICIONAL: Para cualquier cita en trabajos de investigación, hacer referencia al autor Freddy Sánchez y el Blog: Crónicas de Mérida.



.jpg)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario