jueves, 2 de julio de 2026

EL URBANISMO DE MÉRIDA

Orígenes, trazado colonial y transformación urbana desde la fundación (1558) hasta finales del siglo XIX


Resumen

El presente trabajo de investigación reconstruye el proceso de conformación urbana de la ciudad de Santiago de los Caballeros de Mérida, en los Andes venezolanos, desde su fundación en 1558 hasta finales del siglo XIX. Se analiza el marco normativo hispánico que rigió la fundación de ciudades en Indias, el trazado en damero de la Plaza Mayor y su entorno inmediato, la construcción de los principales edificios institucionales y religiosos, la evolución de los barrios coloniales, y los procesos de reconstrucción y modernización urbana que siguieron al terremoto de 1812 y a la instauración de la República. El estudio se apoya en fuentes historiográficas venezolanas, investigaciones de la Universidad de Los Andes (ULA), crónicas coloniales, publicaciones periodísticas regionales y registros oficiales, con el propósito de ofrecer una visión integrada del urbanismo merideño en sus orígenes.

Palabras clave: Mérida, urbanismo colonial, Juan Rodríguez Suárez, Plaza Mayor, trazado en damero, Leyes de Indias, terremoto de 1812, Universidad de Los Andes.


 1. Introducción

La ciudad de Mérida, capital del estado homónimo en la región andina de Venezuela, constituye uno de los ejemplos más representativos del urbanismo colonial hispanoamericano adaptado a un entorno geográfico singular: una meseta suspendida entre los ríos Chama y Albarregas, al pie de la Sierra Nevada. Su fundación en el siglo XVI, sus sucesivos traslados, y la paciente construcción de su trama urbana a lo largo de los siglos coloniales y del primer siglo republicano, ofrecen un caso de estudio privilegiado sobre cómo los principios del urbanismo español —codificados posteriormente en las Ordenanzas de Felipe II de 1573— se combinaron con las condiciones topográficas, sociales y políticas de una provincia periférica y montañosa.

El objetivo de este informe es reconstruir, con apoyo en fuentes primarias y secundarias, el proceso de fundación y consolidación del trazado urbano de Mérida desde 1558 hasta el ocaso del siglo XIX, momento en el cual la ciudad, aunque todavía de fisonomía colonial, había comenzado a experimentar las primeras transformaciones asociadas a la modernización republicana: nuevas ordenanzas de policía urbana, la sustitución de símbolos coloniales por emblemas republicanos en su plaza mayor, y la consolidación de instituciones como la Universidad de Los Andes.

La investigación se estructura en torno a cinco ejes: (1) el proceso fundacional y sus tres momentos —la fundación de 1558, el traslado de 1559 y la unificación nominal en 'Santiago de los Caballeros de Mérida'—; (2) el marco jurídico-urbanístico hispánico aplicado al trazado de la ciudad; (3) la conformación de la Plaza Mayor y su entorno institucional inmediato; (4) la formación de los barrios y parroquias coloniales periféricos; y (5) las transformaciones del siglo XIX, marcadas por el terremoto de 1812, la instauración republicana y el nacimiento de la Universidad de Los Andes.


 2. La fundación de Mérida y sus tres momentos fundacionales

A diferencia de otras ciudades hispanoamericanas fundadas en un único acto, Mérida fue objeto de un proceso fundacional complejo, que la historiografía regional resume en tres episodios estrechamente relacionados entre sí.

2.1 La fundación de Juan Rodríguez Suárez (9 de octubre de 1558)

El capitán extremeño Juan Rodríguez Suárez, procedente de una expedición autorizada por el cabildo de Pamplona (Nueva Granada) para explorar la provincia de las Sierras Nevadas, fundó la ciudad el 9 de octubre de 1558 en un paraje cercano al actual San Juan de Lagunillas, sitio que los conquistadores denominaron “El Realejo” o “La Guazábara”.

“El capitán Juan Rodríguez Suarez funda la ciudad de Mérida cerca del sitio donde actualmente está la ciudad de San Juan de Lagunillas, que entonces los conquistadores llamaron El Realejo o La Guazábara.”

— Fortunato González Cruz, Diario de Los Andes

Rodríguez Suárez actuó, sin embargo, sin la autorización real preceptiva, lo que originó un juicio en su contra y determinó que su fundación careciera de reconocimiento oficial pleno. No obstante, este acto fundacional estableció el nombre de la ciudad —en homenaje a la Mérida extremeña, patria del fundador— y dio inicio a la ocupación española del territorio.

2.2 El traslado de Juan Rodríguez Suárez a La Punta (1 de noviembre de 1558)

Veintidós días después de la fundación original, el propio Rodríguez Suárez trasladó el asentamiento a la meseta de Tatuy, en el sitio conocido como La Punta, donde trazó la ciudad, definió la ubicación de la plaza mayor, dispuso el emplazamiento de la iglesia y de la casa consistorial, y repartió tierras y encomiendas entre sus hombres.

2.3 El traslado y refundación de Juan de Maldonado (1559)

Ante la falta de autorización real de la empresa de Rodríguez Suárez, la Real Audiencia de Santa Fe de Bogotá comisionó a Juan de Maldonado para trasladar y fundar oficialmente la ciudad en el emplazamiento que ocupa hasta la actualidad: la meseta situada entre los ríos Chama y Albarregas. El comendador y teniente de justicia Martín López, actuando en nombre de Maldonado, ejecutó el traslado el 5 de mayo de 1559 y bautizó la nueva población como “San Juan de las Nieves”, por coincidir con el día de San Juan Evangelista.

Es en este momento cuando se define el trazado urbano definitivo, conforme a las disposiciones reales sobre fundación de poblaciones:

“Respetó el plano urbano, obligatorio según las normas establecidas en las Capitulaciones y en las disposiciones reales, con cuadras de 80 x 80 varas, unos 83 metros, rectas, formando una cuadrícula, con plaza mayor con picota en el centro, la iglesia con el ábside hacia el oriente, casa consistorial, escuela, cárcel, cementerio y las viviendas del centro hacia la periferia, de la barranca del río Albarregas a la del río Chama.”

— Fortunato González Cruz, Diario de Los Andes

Meses más tarde, el 17 de octubre de 1559, Maldonado renombró la ciudad como “Santiago de los Caballeros”, en alusión a otra fundación suya en tierra trujillana. Con el tiempo, los dos nombres —el original de Mérida, dado por Rodríguez Suárez, y el de Santiago de los Caballeros, impuesto por Maldonado— se fusionaron en la denominación definitiva que la ciudad conserva: Santiago de los Caballeros de Mérida.

2.4 Síntesis cronológica de la fundación

Fecha / Período

Acontecimiento urbano

9 oct. 1558

Fundación original por Juan Rodríguez Suárez cerca de San Juan de Lagunillas ("El Realejo" o "La Guazábara").

1 nov. 1558

Primer traslado, a La Punta, meseta de Tatuy; se traza la plaza mayor y se reparten tierras y encomiendas.

5 may. 1559

Traslado definitivo por orden de Juan de Maldonado a la meseta entre los ríos Chama y Albarregas; se bautiza como "San Juan de las Nieves" y se fija el trazado en cuadrícula.

17 oct. 1559

Juan de Maldonado renombra la ciudad "Santiago de los Caballeros"; con el tiempo el nombre se funde con el original en "Santiago de los Caballeros de Mérida".


 3. El marco normativo del urbanismo colonial hispánico

El trazado de Mérida no fue un hecho aislado ni espontáneo, sino la aplicación de un cuerpo normativo que la Corona española fue perfeccionando a lo largo del siglo XVI para la fundación de ciudades en el Nuevo Mundo, cuya expresión más acabada son las llamadas Ordenanzas de Felipe II.

3.1 Las Ordenanzas de descubrimiento, nueva población y pacificación de las Indias (1573)

Promulgadas por Felipe II el 13 de julio de 1573 en el Bosque de Segovia, estas ordenanzas recopilaron y sistematizaron las disposiciones anteriores sobre fundación de poblaciones, apoyándose en principios urbanísticos de raigambre vitruviana. El documento, compuesto por 148 capítulos, dedicaba una sección específica —los capítulos 32 a 137— a la fundación de nuevas poblaciones, estableciendo criterios sobre la elección del emplazamiento, la disposición de la plaza mayor, la orientación de las calles y la asignación de solares.

Aunque la fundación de Mérida (1558-1559) es anterior a la publicación formal de estas ordenanzas, responde al mismo cuerpo de principios urbanísticos que ya circulaba en cédulas reales e instrucciones previas dirigidas a conquistadores y adelantados, y que las ordenanzas de 1573 vendrían a consolidar y sistematizar.

Elementos regulados por las ordenanzas y presentes en el trazado de Mérida:

•       Trazado ortogonal (en damero o cuadrícula) de la malla vial, con calles rectas que se cruzan en ángulo recto.

•       Una manzana central vacía destinada a la plaza mayor, en torno a la cual se disponían los edificios de mayor jerarquía.

•       La construcción de la iglesia principal, preferentemente orientada con el ábside hacia el oriente, en un costado destacado de la plaza.

•       La ubicación de la casa consistorial o cabildo, generalmente enfrentada o próxima a la iglesia.

•       Cuadras o manzanas de dimensiones reguladas —en el caso merideño, de 80 x 80 varas, es decir, unos 83 metros de lado—, que organizaban el reparto de solares entre los pobladores.

•       La instalación de un símbolo de justicia y autoridad real —la picota o rollo— en el centro mismo de la plaza mayor.

3.2 La plaza mayor como matriz del orden urbano

Conforme a este modelo, la plaza mayor no era solo un espacio vacío, sino la matriz generadora de toda la traza: a partir de ella se trazaban los dos ejes principales —uno de sentido norte-sur y otro de sentido este-oeste, evocando, en la tradición académica, la disposición del cardo y el decumano de la ciudad romana— y, en torno a sus cuatro costados, se repartían los solares destinados a las instituciones de mayor rango: el templo, el cabildo, las casas del gobernador o de los principales vecinos fundadores.

Esta lógica se verifica plenamente en Mérida: la investigadora Eligia Calderón Trejo, de la Universidad de Los Andes, ha documentado cómo, incluso siglo y medio después de la fundación, las ordenanzas municipales seguían prescribiendo el mismo ideal de regularidad geométrica:

“En la compilación de resoluciones vigentes en Mérida para 1853, la Ordenanza segunda de policía sobre arquitectura civil define para las nuevas poblaciones una delineación de calles rectas, proporcionadas y empedradas, sin que edificio, pedestal, ventana o escalera rompa la rectitud del trazado ni obstaculice el tránsito. Igualmente, las acequias se prefiguran rectas y de regular cauce aunque atraviesen calles, casas o solares.”

— Eligia Calderón Trejo, "Orden y ciudad: Mérida 1853-1925", Argos, Universidad de Los Andes, 2008

Este testimonio resulta especialmente valioso porque demuestra la continuidad del ideal urbanístico colonial —calles rectas, cuadrícula regular, control del ornato público— muy avanzado ya el siglo XIX, cuando la ciudad había dejado de ser colonia española para integrar la naciente república venezolana.


 4. La Plaza Mayor: centro cívico, político y religioso

La Plaza Mayor —hoy Plaza Bolívar— constituyó desde 1559 el núcleo articulador de la vida urbana merideña. Ubicada entre las actuales avenidas 3 y 4 y las calles 22 y 23 del casco histórico, funcionó durante toda la Colonia como plaza libre o “seca”, es decir, sin ajardinamiento, empleada indistintamente para el mercadeo de alimentos, las ceremonias religiosas, los actos políticos y hasta las corridas de toros.

4.1 Disposición de los edificios perimetrales

En torno a la plaza se fueron erigiendo, desde las últimas décadas del siglo XVI, los edificios que concentraban el poder político y religioso de la provincia:

•       Esquina oriente: la iglesia parroquial de San José (construida entre 1591 y 1603), que sería elevada a catedral en 1785.

•       Esquina sur: el templo de San Felipe y la Casa Consistorial (edificada hacia 1600), que con el tiempo se convertiría en Palacio Municipal, cárcel pública y cuartel.

•       Esquina norte: el convento de San Juan Bautista de Santa Clara (1651), primera institución de mujeres en la región andina.

Esta disposición reproduce con fidelidad el modelo prescrito por las ordenanzas indianas: la centralidad del templo mayor, la proximidad del cabildo y la reserva del resto del perímetro para las instituciones de mayor jerarquía social.

Mercado en la plaza Bolívar a mediados de 1869. Dibujo de Antón Goering.
Digitalización: Samuel Hurtado Camargo.

4.2 La vida pública en la Plaza Mayor colonial

Los documentos del cabildo merideño permiten reconstruir los usos cotidianos y festivos del espacio. Durante los días feriados, un pregonero anunciaba a “son de caja de guerra” las disposiciones del ayuntamiento; se prohibían los bailes nocturnos por considerarlos ofensivos a la moral pública, y se comisionaba la organización de comedias y corridas de toros con motivo de festividades como la de la Purísima Concepción, patrona de la ciudad.

Mercado en la plaza Bolívar en 1873. Colección Biblioteca Nacional de Venezuela.

4.3 De la picota a los símbolos republicanos

El elemento más característico de la plaza colonial era la picota o rollo —también llamado “Palo de Justicia”—, instalada en su centro geométrico como símbolo de la potestad política y judicial de la Corona. Con la llegada del ideario republicano y, particularmente, durante el gobierno de Antonio Guzmán Blanco a partir de 1870, este símbolo colonial fue sustituido en toda Venezuela —y Mérida no fue la excepción— por estatuas ecuestres, bustos o efigies de próceres, siguiendo el modelo de jardín francés que se impuso en la remodelación de las plazas venezolanas del último tercio del siglo XIX. La actual Plaza Bolívar de Mérida, con su monumento a Simón Bolívar traído de Italia, fue inaugurada el 12 de enero de 1896, cerrando simbólicamente el ciclo iniciado por la vieja picota colonial.

5. Los edificios institucionales: catedral, cabildo y palacio episcopal

5.1 De la iglesia precaria a la catedral

La primera iglesia de Mérida, de construcción modesta —descrita por las fuentes como un templo de bahareque—, ocupó desde el principio la manzana sureste de la plaza mayor, conforme a los planos de la ciudad datados en 1776. Ante su precariedad estructural, señalada incluso ante el rey Felipe II por el obispo de Caracas, el Cabildo de Mérida decidió en 1583 emprender la construcción de una Iglesia Mayor, financiada con aportes de vecinos, indígenas y recursos de la Real Hacienda del Nuevo Reino de Granada.

La obra fue adjudicada en 1595 a los alarifes Juan de Leyba y Juan de Milla —cuyo apellido quedaría inmortalizado en el actual sector de Milla, en las alturas de la ciudad, de donde se extrajo la cal empleada en la construcción—, mientras que la carpintería quedó a cargo del maestro Pedro de la Peña. El templo, de tres naves separadas por pilares octogonales de madera y un presbiterio jerarquizado por un arco toral, tomó como modelo la Catedral de Santa Fe de Bogotá.

En 1785, bajo el episcopado de fray Juan Ramos de Lora, primer obispo de Mérida, la iglesia parroquial fue elevada a la categoría de catedral, pese a que su fábrica seguía siendo modesta. El terremoto de 1812 destruiría gran parte de esta construcción, dejando interrumpido un ambicioso proyecto de reconstrucción monumental que había impulsado el obispo Santiago Hernández Milanés, fallecido precisamente durante el sismo.


Preparativos para la Fiesta de Corpus Christi a mediados de 1869. 
Dibujo de Antón Goering. Digitalización Samuel Hurtado Camargo

5.2 El Cabildo y la Casa Consistorial

Frente a la iglesia, en el costado sur de la plaza, se erigió desde hacia 1600 la Casa Consistorial, sede del cabildo, que con el paso de los siglos experimentaría múltiples ampliaciones y cambios de función, hasta convertirse en Palacio Municipal, cárcel pública y cuartel, reflejando la superposición de funciones administrativas típica de los edificios de gobierno colonial.

5.3 El Palacio Episcopal

Con la erección de Mérida en sede episcopal en 1785, se hizo necesaria la construcción de un palacio arzobispal, que se fue conformando en etapas sucesivas desde el siglo XVI y cuya fisonomía neoclásica definitiva —obra tardía, de comienzos del siglo XX— completó el conjunto monumental de la Plaza Mayor.


 6. Los barrios y parroquias coloniales

Más allá del núcleo de la plaza mayor, la ciudad colonial se organizó en torno a un conjunto de barrios periféricos, generalmente asociados a una ermita o parroquia, que servían para segregar espacialmente a la población según criterios de casta, oficio y origen étnico —una práctica habitual en el urbanismo colonial hispanoamericano—.

6.1 División parroquial por castas

Durante la Colonia, las parroquias de Mérida se organizaron conforme a un criterio de estratificación social y racial:

•       Parroquia del Sagrario-Catedral: destinada a la población española o considerada blanca, en torno a la plaza mayor.

•       Parroquia del Santo Nombre de Jesús: para la población negra y parda.

•       Parroquia de Santiago: para los indios de barrio y los criados de españoles.

•       Parroquia de Guadalupe o San Cristóbal: para los indígenas asentados en las afueras de la ciudad.

Los barrios de San Cristóbal, La Mejorada, San Juan, San Sebastián, la ermita de Santa Isabel, Santiago y Santa Ana conformaron, desde el siglo XVIII y hasta finales del XIX, el perímetro efectivo de la ciudad, más allá del cual el territorio era considerado extramuros.

6.2 El paseo y el ornato urbano en el siglo XVIII

La segunda mitad del siglo XVIII trajo a Mérida las primeras intervenciones urbanísticas de carácter ilustrado, orientadas al ornato y la comodidad pública más que a la mera funcionalidad defensiva o religiosa de los primeros dos siglos coloniales. El gobernador Roberto Merino Cevallos trazó un paseo de circunvalación en torno a las fortificaciones de la ciudad, mientras que años después, bajo la administración de Lucas de Gálvez, se construyó una alameda —conocida popularmente como “el Paseo de las Bonitas”— y se acometieron las primeras obras sistemáticas de pavimentación de calles y de alumbrado público, iniciativas que anticipan las políticas de “comodidad y ornato de las vías públicas” que codificarían las ordenanzas de policía del siglo XIX.


7. El siglo XIX: entre la destrucción y la modernización republicana

7.1 El terremoto de 1812: cesura urbana

El Jueves Santo 26 de marzo de 1812, un violento terremoto —el mismo que asoló Caracas, La Guaira, Barquisimeto y San Felipe en los primeros meses de la naciente Primera República— devastó buena parte de la ciudad de Mérida. Investigaciones geológicas recientes, entre ellas las de Rogelio Altez y las de Laffaille y Ferrer —estas últimas publicadas por la Universidad de Los Andes—, sostienen que se trató en realidad de un sismo local e independiente del que asoló la capital, ocurrido aproximadamente una hora después, hacia las cinco de la tarde, cuando el obispo Santiago Hernández Milanés se retiraba caminando desde la catedral hacia su palacio.

El sismo cobró la vida del propio obispo y destruyó gran parte del tejido edificado de la ciudad, incluyendo la sede de la naciente Universidad de San Buenaventura y su biblioteca, heredera en parte de los fondos del antiguo colegio jesuita. Las estimaciones sobre el número de víctimas varían considerablemente entre las fuentes de la época —que llegaron a hablar de hasta 5.000 muertos— y los estudios modernos, que reducen la cifra a un rango más verosímil.

Para la reconstrucción urbana posterior, el terremoto representa una cesura fundamental: buena parte de la fábrica colonial visible en la Mérida actual —incluida la actual catedral— corresponde a reconstrucciones posteriores a 1812, realizadas en distintas oleadas a lo largo del siglo XIX.


José Humberto Quintero Parra
Ilmo. Dr. Don Santiago Hernández Milanés.
Año 1950
Óleo sobre lienzo. 117x87 cm. –
Col. MAMSG. Pieza Nº 0791 Salón del Trono.
Palacio Arzobispal de Mérida – Venezuela.

 7.2 La instauración republicana y el cambio de símbolos urbanos

Con la instauración de la República y, sobre todo, a partir de mediados del siglo XIX, la ciudad experimentó una transformación paulatina de sus símbolos urbanos: la vieja picota colonial de la plaza mayor cedió su lugar a monumentos cívicos; los nombres de las plazas y calles se fueron actualizando conforme al nuevo santoral republicano de próceres y fechas patrias, y las ordenanzas de policía urbana, estudiadas en profundidad por Eligia Calderón Trejo, sistematizaron un ideal de ciudad ordenada, higiénica y de calles rectas que, en el fondo, prolongaba —con nuevo lenguaje jurídico— el mismo ideal de regularidad geométrica de las ordenanzas indianas del siglo XVI.

Calderón Trejo sitúa estas regulaciones dentro de una tradición europea de “ciencia de policía” que se remonta al pensamiento ilustrado de finales del setecientos, con antecedentes en tratadistas como Benito Bails, cuyo pensamiento sobre la localización de la ciudad y la disposición de calles y plazas para la convivencia ciudadana llegó a influir en la codificación decimonónica venezolana.

7.3 La Universidad de Los Andes: de seminario colonial a institución republicana

Uno de los hitos institucionales más determinantes para la fisonomía urbana e identitaria de Mérida en el tránsito del siglo XVIII al XIX fue la fundación, el 29 de marzo de 1785, del Real Colegio Seminario de San Buenaventura, por iniciativa de fray Juan Ramos de Lora, primer obispo de Mérida. La casa de estudios se instaló en un solar “muy principal”, haciendo esquina precisamente con la plaza mayor, en el sitio que hoy ocupa el Rectorado de la Universidad de Los Andes.

El 21 de septiembre de 1810, apenas días después de que la provincia de Mérida se adhiriera a la Junta de Caracas, la Junta Superior Gubernativa local decretó la conversión del Seminario en la Real Universidad de San Buenaventura de Mérida de los Caballeros, considerada la primera universidad fundada en Latinoamérica por latinoamericanos tras el inicio del proceso emancipador. El terremoto de 1812 destruyó su sede original y su valiosa biblioteca —heredera en parte de los fondos del antiguo colegio jesuita de San Francisco Javier, activo en Mérida entre 1629 y 1767—, obligando a su traslado temporal a Maracaibo.

Tras un azaroso siglo XIX marcado por la secularización del Estado venezolano —que en 1872 llevó a Guzmán Blanco a decretar la extinción de los seminarios— y por sucesivas crisis presupuestarias, la institución adoptó en 1883 su denominación definitiva de Universidad de Los Andes, consolidando el perfil que, ya bien entrado el siglo XX, haría del centro histórico merideño un espacio urbano profundamente marcado por la vida universitaria, hasta el punto de que el escritor Mariano Picón Salas definiría célebremente a Mérida como “una universidad con una ciudad por dentro”.

7.4 Síntesis cronológica del siglo XIX

Fecha / Período

Acontecimiento urbano

1785

Fundación del Real Colegio Seminario de San Buenaventura, junto a la Plaza Mayor; Mérida es elevada a sede episcopal.

21 sep. 1810

La Junta Superior Gubernativa convierte el Seminario en Real Universidad de San Buenaventura de Mérida de los Caballeros.

26 mar. 1812

Terremoto de Jueves Santo: destrucción de buena parte del tejido urbano colonial, la catedral inconclusa y la sede universitaria; muere el obispo Hernández Milanés.

1813

Traslado temporal de la Universidad-Seminario a Maracaibo tras los daños del sismo.

1842

El obispo Juan Hilario Bosset retoma la reconstrucción de la catedral con un proyecto más modesto que el original.

1853

Compilación de ordenanzas de policía urbana que regulan la rectitud de calles, acequias y fachadas del casco histórico.

29 dic. 1867

Consagración de un templo catedralicio funcional, fruto de la reconstrucción posterior al terremoto.

1870-1896

Bajo el guzmancismo se sustituyen los símbolos coloniales de la Plaza Mayor por monumentos republicanos, según el modelo de "plaza-jardín" francés.

1872

Guzmán Blanco decreta la extinción de los seminarios; la institución universitaria enfrenta una grave crisis institucional y patrimonial.

12 ene. 1896

Inauguración de la actual Plaza Bolívar, con la estatua ecuestre del Libertador traída de Italia, en el sitio de la antigua Plaza Mayor colonial.

1883

La institución universitaria adopta el nombre definitivo de Universidad de Los Andes.


 8. Sitios emblemáticos del centro histórico merideño

A modo de síntesis, se presenta a continuación una relación de los espacios y edificaciones más representativos de la traza urbana colonial y decimonónica de Mérida, muchos de los cuales conservan hasta hoy su función original o su valor patrimonial.

8.1 Plaza Bolívar (antigua Plaza Mayor)

Núcleo fundacional de la ciudad desde 1559, localizado entre las avenidas 3 y 4 y las calles 22 y 23 del actual casco histórico. Funcionó como plaza libre o “seca” hasta bien entrado el siglo XIX, cuando fue ajardinada según el modelo de plaza-parque republicano, proceso que culminó con la inauguración del monumento a Bolívar en 1896.

8.2 Catedral Metropolitana (antigua Iglesia Mayor / Catedral de San José)

Erigida sobre el solar de la primitiva iglesia parroquial, iniciada en 1595, elevada a catedral en 1785 y reconstruida en varias etapas tras el terremoto de 1812, con una consagración funcional en 1867. Su fisonomía monumental actual, obra del arquitecto Manuel Mujica Millán, es ya del siglo XX, pero su emplazamiento y función han permanecido inalterados desde el siglo XVI.

8.3 Palacio Arzobispal

Situado junto a la catedral, en el costado oriental de la Plaza Mayor, conformado en etapas sucesivas desde la erección del obispado en 1785.

8.4 Antiguo Cabildo / Palacio de Gobierno

En el costado sur de la plaza, sede sucesiva de la Casa Consistorial colonial, el Palacio Municipal, la cárcel pública y el cuartel, reflejo de la superposición histórica de funciones de gobierno en un mismo predio urbano.

8.5 Rectorado de la Universidad de Los Andes

Emplazado en el solar donde se instaló en 1785 el Real Colegio Seminario de San Buenaventura, “haciendo esquina con la plaza mayor”; testimonio urbano de la vocación universitaria de la ciudad, consolidada a lo largo del siglo XIX.

8.6 Los barrios y parroquias periféricas

San Cristóbal, La Mejorada, San Juan, San Sebastián, Santiago y Santa Ana conservan, en su trama y en la persistencia de antiguas ermitas convertidas en templos parroquiales, la memoria de la segregación socio-espacial característica de la ciudad colonial.

9. Conclusiones

El estudio del urbanismo merideño en sus orígenes revela un proceso de conformación urbana profundamente marcado por la tensión entre el ideal normativo hispánico —el trazado en damero, la centralidad de la plaza mayor, la jerarquización de los edificios institucionales— y las condiciones concretas de una provincia periférica, montañosa y sísmicamente activa, cuya historia urbana estuvo puntuada por sucesivos traslados fundacionales y por episodios destructivos, entre los cuales el terremoto de 1812 constituye la cesura más determinante.

La persistencia del trazado en cuadrícula desde el siglo XVI hasta las ordenanzas de policía urbana de 1853 —documentadas por la investigación de la Universidad de Los Andes— demuestra la notable continuidad del ideal urbanístico colonial incluso tras la independencia, si bien revestido de un nuevo lenguaje jurídico y de nuevos símbolos cívicos que sustituyeron progresivamente a los emblemas de la autoridad colonial, como la picota de la Plaza Mayor, reemplazada a finales del siglo XIX por el monumento a Simón Bolívar.

Finalmente, la fundación de la Universidad de Los Andes en el corazón mismo del casco histórico —contigua a la Plaza Mayor desde 1785— explica el carácter distintivo que, ya en el siglo XX, llevaría a definir a Mérida como una ciudad indisociable de su vocación universitaria, un rasgo cuyas raíces urbanas se remontan directamente al proceso fundacional y de consolidación institucional analizado en este trabajo.


 10. Fuentes y referencias

Investigaciones y publicaciones académicas (Universidad de Los Andes y otras)

Calderón Trejo, Eligia (2008). "Orden y ciudad: Mérida 1853-1925". Argos, vol. 25, n.º 49, pp. 26-44. Universidad de Los Andes / SciELO Venezuela. ISSN 0254-1637.

Laffaille, J. y Ferrer, C. "El terremoto de Mérida de 1812: escudriñando entre las páginas...". Universidad de Los Andes / Redalyc.

Altez, Rogelio (2005). "Los sismos del 26 de marzo de 1812 en Venezuela: nuevos aportes y evidencias sobre estos eventos". SciELO Venezuela.

Altez, Rogelio (2012). "Entre la guerra y los temblores: Impactos y efectos del terremoto del 26 de marzo de 1812 en Barquisimeto". Boletín del Archivo Arquidiocesano de Mérida, Tomo XIII, n.º 37, pp. 61-88.

Universidad de Los Andes. "Reseña Histórica". Portal institucional ULA, www.ula.ve.

Ruiz, Ricardo (2008). "El Palacio Arzobispal de la ciudad de Mérida. Creación y cultura neoclásica". Universidad Nacional Autónoma de México.

Crónicas, historiografía regional y prensa

González Cruz, Fortunato. "Brevísima relación de la fundación de la ciudad de Mérida, Venezuela". Diario de Los Andes.

Comunicaciones ArquiMérida. "De templo precario a símbolo urbano: la historia de la Catedral de Mérida" (6 de marzo de 2026).

IAM Venezuela. "Plaza Bolívar de la ciudad de Mérida" y "Monumento a Juan Rodríguez Suárez, el fundador de Mérida". Instituto de Arquitectura y Memoria de Venezuela.

CráneoCultural. "Plazas del Estado Mérida (Bolívar, Heroínas y Plaza Antonio José de Sucre)".

Prodavinci. "Universidad de Los Andes, 234 años" (2019).

Diario Frontera. "La Universidad de Los Andes y su fecha de fundación", por Alí López Bohórquez.

Enciclopedias y compilaciones generales

"Mérida (Venezuela)" e "Historia de Mérida (Venezuela)". Wikipedia, la enciclopedia libre.

"Plaza Bolívar de Mérida" y "Arquitectura de Mérida". Wikipedia, la enciclopedia libre.

"Terremoto de Venezuela de 1812". Wikipedia, la enciclopedia libre / Hispanopedia.

"Universidad de Los Andes (Venezuela)". Wikipedia, la enciclopedia libre / Hispanopedia.

Marco jurídico-urbanístico hispánico

"Ordenanzas de Felipe II" (1573). Wikipedia, la enciclopedia libre.

Centro de Historia y Documentación de Trujillo. "La ciudad en el Nuevo Mundo según las Ordenanzas de 1573".

Doncel, J. A. "Plano urbano ortogonal o en cuadrícula: Tipología de planos de ciudades III".

 

Nota metodológica: este informe se elaboró mediante consulta de fuentes digitales disponibles en línea —incluyendo publicaciones académicas y de la Universidad de Los Andes, prensa regional venezolana, enciclopedias especializadas y portales de historiografía urbana—, contrastando la información entre varias fuentes independientes cuando fue posible. Se recomienda, para una profundización académica formal, la consulta directa de los archivos del Archivo Arquidiocesano de Mérida y del Consejo de Publicaciones de la Universidad de Los Andes.

NOTA ADICIONAL: Para cualquier cita en trabajos de investigación, hacer referencia al autor Freddy Sánchez y el Blog: Crónicas de Mérida.

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